Entrevista

Cómo impacta el consumismo y la industria textil al medio ambiente

La industria de la moda causa el 10% de las emisiones globales de carbono y utiliza casi 70 millones de barriles de petróleo cada año para fabricar fibras de poliéster, que pueden tardar más de 200 años en descomponerse.

Iniciamos este trabajo especial de Gianella Magazine por el Día de la Tierra con cifras realmente alarmantes sobre la contaminación que puede generar la industria de la moda en el planeta. Los efectos negativos son innumerables y las consecuencias ya son tangibles y fatales, pero ¿cómo cambiar el comportamiento de la gente y cómo contrarrestar los embates de organizaciones realmente poderosas si las compañías de moda promueven nuevas líneas cada temporada?

Es una realidad dura de cambiar. Se han dado pasos firmes para cambiar las cifras negativas, pero no ha surgido efecto, o en muchos casos se han debilitado en el camino.

Ropa de segunda mano

En países europeos las tiendas de ropa de segunda mano se han convertido en opciones muy habituales. De alguna manera se trata de un círculo virtuoso; sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución en las ventas considerablemente.

En el año 2016, por ejemplo, las importaciones alcanzaron los 1.100 millones de dólares y las exportaciones los 2.700 millones de dólares, cifra muy por debajo de lo logrado un año antes, se puede calcular hasta en 1.000 millones menos.

Ruanda, Kenia, Uganda, Tanzania, Sudán del Sur y Burundi recientemente anunciaron su intención de detener la importación de ropa usada desde países como Estados Unidos y Reino Unido, que son los dos principales exportadores.

Las consecuencias económicas para los países exportadores pueden ser preocupantes; sin embargo, las implicaciones realmente negativas están en las consecuencias ambientales que esto pueda ocasionar: Que países como Pakistán o Malasia decidan reactivar en gran medida la industria textil ocasionará, sin duda, más contaminación y más emisiones globales de carbono.

La solución puede estar a simple vista: que los líderes utilicen ropa con tela reciclada o ropa de segunda mano, que las personalidades inviten a sus seguidores a reciclar, no solo los desechos sólidos, que también son importantes, sino que también los exhorten a reciclar la ropa que utilizan. Tan solo en Estados Unidos se desechan unos 12,8 millones de toneladas de productos textiles al año, lo que da un promedio de 40 kilos por persona. Si eso es sólo en E.E.U.U., ¿cuántas serán las toneladas de basura textil en el planeta al año?

Personalidades que suman

Jenni Haukio, poeta y esposa del presidente, lució un vestido que fue creado por académicos de la Universidad Aalto de Finlandia utilizando una nueva tecnología sostenible, llamada Ioncell, que podría reducir el daño ambiental causado por la industria de la moda.

Sus creadores dicen que el proceso es más respetuoso con el medio ambiente que usar algodón o fibras sintéticas y es que hace uso de otro material: la madera que de otra manera se desperdiciaría.

Este proceso crea fibras textiles a partir de materiales como madera, periódicos reciclados, cartón y textiles viejos de algodón, que se pueden convertir en vestidos, bufandas, chaquetas e incluso fundas para laptops.

En los bosques del este de Finlandia se realiza un proceso de reducción de árboles para hacer espacio para que otros crezcan, y estos abedules más pequeños se están convirtiendo en la fuente de la ropa.

Recomendaciones para reciclar tu ropa

Donar. Hay muchas ONGs, como Cáritas, que recibe ropa usada y la reparte entre personas que la necesitan. Es una obra social y así evitarás que tus prendas más queridas acaben en el vertedero.

Customizar. Una ropa vieja puede ser un material perfecto para experimentar. Recortar una camiseta o usar su tela para elaborar un broche es una salida bonita, imaginativa y ‘eco-friendly’ para tus prendas.

Vender. Las tiendas de segunda mano han vivido un auge gracias a la crisis. Por eso, vender la ropa vieja puede ser una opción muy válida para el armario y para el bolsillo. Aplicaciones como ‘Wallapop’ se han hecho célebres gracias a este concepto.

Convertir. Hay prendas que por su mal estado ya no tienen un segundo uso posible, pero aún pueden tener otra vida. Las faldas o camisas viejas pueden recortarse y usarse como trapos. La soluciones ‘de las abuelas’ suelen ser las más eficaces.

Reciclar. H&M es el ejemplo perfecto de cómo la ropa puede ser utilizada para fabricar prendas nuevas. Basta con acercarse a sus tiendas y depositar en sus contenedores la prenda desechada.

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