Viajes

Cinco capitales europeas que engancharán a tus hijos a viajar

Viajar con niños puede ser el cielo o el infierno, pero nadie duda de que llevarlos a explorar el mundo con nosotros es básico para su formación. Sin embargo, no todos los destinos valen para engancharlos a viajar y convertirlos en unos aventureros de pro. Estos que hemos seleccionado, son un éxito asegurado.

Berlín, Alemania

Berlín tiene algo para todos, también para los niños. Por ejemplo, un Legoland Discovery Centre en pleno centro de la ciudad y a precios asequibles. Pero, incluso sin pagar entrada, se puede disfrutar en sus múltiples parques, como Mauerpark -los domingos hay espectáculos pensados para esos locos bajitos- o el Volkspark Friedrichshain -de los más recomendables-.

Mención aparte merecen cafeterías como Café Ballon -200 metros cuadrados llenos de juegos y juguetes-, Kinder Wirtschaft -con profesionales de la hostelería y la puericultura- o Mein Kiezkind, un punto de encuentro entre locales y visitantes en el que los padres disfrutan de un entorno coqueto y tranquilo, mientras que los niños juegan sobre la hierba o la arena, con las bicicletas, scooters y triciclos disponibles. Por fin, comidas y meriendas en las que los pequeños sean protagonistas.

Helsinki, Finlandia

Finlandia es uno de los países del mundo con políticas sociales más beneficiosas para las familias, así que no es de extrañar que su capital, Helsinki, sea un paraíso para los más pequeños/as. Para empezar, simplemente el tamaño de la ciudad, más que asequible, será agradable para niños y niñas, que encontrarán en sus calles sin apenas coches un pequeño paraíso en el que pasear a su aire.

Pero hay más para disfrutar: infinitos parques de columpios cubiertos y descubiertos, bosques en medio de la calle, múltiples piscinas -algunas al aire libre y colindando con el mar, aunque también en rooftops y cubiertas-; un Museo de la Ciudad en el que convertirse en vikingo y otro, el Museo al Aire Libre de Seurasaari, en el que perderse en recreaciones de eras pasadas; una fortaleza en medio del agua en la que convertirse en pirata.

Reikiavik, Islandia

Un paisaje tan dramático como para alojar el “más allá del muro” de Juego de Tronos es de por sí lo suficientemente atractivo para cualquiera, incluido seres menudos. Además, Reikiavik posee una cualidad mágica: en verano, los días se alargan hasta el infinito y las temperaturas invitan a escalar un volcán o dos; pero en invierno, hay solo cuatro horas entre el amanecer y el atardecer, dejando el país en un eterno crepúsculo. Y si eso te parece mucha noche, consuélate pensando que es necesaria la oscuridad para disfrutar de las célebres y caprichosas auroras boreales, atracción estrella del turismo islandés que, de nuevo, dotarán al viaje de una cualidad prácticamente irreal.

Además, en Reikiavik hay múltiples planes con los que completar una visita que sea un éxito con los más pequeños. Por ejemplo, el Parque Laugardalur, con piscinas de aguas geotermales y juegos infantiles. Y hablando de agua, también es un éxito la playa geotérmica de Nauthólsvík, donde aguas frías y calientes se funden, y las piscinas de Laugardalslaug, con varias atracciones infantiles.

Roma, Italia

La gastronomía por la que se conoce a Roma en el mundo gira en torno a la pizza, la pasta y el helado, por lo que, de entrada, muy mal se tiene que dar la cosa para que la capital italiana no se convierta en la preferida de los más pequeños. Sin embargo, hay más: toda aquella historia de emperadores, gladiadores y catacumbas que nos hace soñar a nosotros se multiplica por mil en la mente de un niño, sobre todo, en lugares como la famosa escuela de gladiadores, donde tu aspirante a Russell Crowe de siete años pudo aprender el arte de la batalla.

Por otro lado, puedes acudir al parque temático Cinecittá World,con montañas rusas y coches de choque, pero, sobre todo, disfraces para recrear las famosas escenas de Ben Hur y Cleopatra en su ubicación original. Y, para disfrutar de un poco de verde, nada mejor que un paseo por los jardines de Villa Borghese, que se extienden a lo largo de 59 hectáreas. Allí encontraréis tiovivos, un pequeño zoológico, un estanque de barcas y hasta un cine exclusivamente para niños.

Londres, Reino Unido

Londres es una ciudad que los niños -y los bebés- adoran. Está lleno de parques y hasta de granjas urbanas, es hogar de Harry Potter -en la foto, el callejón Diagon-, Sherlock Holmes, el Osito Paddington y Mary Poppins.

Además, cuenta con museos para todos los gustos: el Hunterian Museum se dedica a las ciencias quirúrgicas, y guarda el esqueleto de un gigante y el diente de un perezoso prehistórico, entre otras curiosidades; en el Royal Air Force Museum, podrán probar un simulador de vuelo de un avión de la RAF, y en el Science Museum, uno del Apollo 19, además de unirse a una fiestas de pijamas rodeados de huesos de dinosaurio.

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